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La cocina Cristiana de Occidente: Saber y sabor de Langostas con Don Álvaro Cunqueiro.

De todas las langostas, dos prefiero: la de Burela, en la costa cantábrica de Lugo, y la demoiselle de Caen. La de Burela es incomparable. Goya y Lucientes, don Francisco, si es cierto que estuvo en Sargadelos pintando cartones para vajilla, la probaría. Le gustaría por el color, el olor y el sabor. Es el Gran Cardenal de las langostas. Le Barbinnais Le Gentil, aquel francés, la más bella pantorrilla de Bretaña que dio la vuelta al mundo y conoció la China y los papagayos del Brasil- Atlas de Weismüller: Brazil I Terra dos papagayos- desembarcó en Vivero y anotó en su Diario las excelencias de la langosta de allí, la langosta de Burela.

En Honfleur no se comería mejor. Solo la supera la “mocita de Caen”; la vence con las mismas armas que una niña de quince vence a una mujer de treinta y cinco, asada, es irresistible. Oh la tierna extremidad de sus patas! Oh piernas como dos celestes ríos..! La langosta es tratada con salsas que no le van, que desvirtúan su sabor y su aspecto, ocultan o anulan su belleza y su perfume. Preferid la langosta acompañada de una vivaz vinagreta o una noble mayonesa. Su vino es, un Montrachet ainé, el más fino de los borgoñas blancos. En mi país le va bien un ribeiro, y, también, un albariño.

Autor del texto Álvaro Cunqueiro

 

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